ℹ️ La información de esta página es educativa y no sustituye una consulta profesional. Ninguna prueba, por sí sola, establece un diagnóstico: el diagnóstico es siempre una conclusión clínica. Cada plan se define después de una evaluación individual.
Al terminar la evaluación recibís dos cosas: una cita de devolución donde te explicamos cada resultado en lenguaje entendible, y un informe escrito y firmado que incluye el motivo de consulta, las pruebas aplicadas con sus resultados comparados por edad, la conclusión diagnóstica, y recomendaciones separadas por destino: una sección para el colegio o el trabajo, una para el médico tratante, y una para la persona y su familia. El informe no se manda por correo sin conversarlo.

Un informe que nadie entiende es un informe que termina en un cajón. La diferencia entre una evaluación que sirve y una que no suele estar acá, no en las pruebas.

Por qué la devolución es una cita y no un correo

Un informe neuropsicológico está lleno de percentiles, desviaciones estándar y nombres de pruebas. Leído sin explicación, produce dos reacciones malas: alarma por un número que en realidad está dentro de lo esperable, o alivio por un resultado que había que leer junto a otro.

Por eso la devolución es una cita dedicada. Se explica qué se midió, qué salió, qué significa y qué no significa, y se responde todo lo que aparezca. Y es una conversación: si algo de lo que decimos no coincide con lo que vivís, ese desacuerdo es información clínica y lo revisamos. El informe se puede ampliar o corregir si aparece un dato que no habíamos considerado.

Qué contiene el informe

  • Datos de identificación y encuadre: quién consulta, quién evalúa, fechas de las sesiones y motivo de consulta en las palabras con las que llegó.
  • Historia relevante: lo que del recorrido personal, escolar, laboral y de salud ayuda a entender el cuadro. Solo lo pertinente — un informe no es una biografía.
  • Pruebas aplicadas, una por una, con su nombre real y qué mide cada una. Nada de «se aplicaron pruebas especializadas» sin decir cuáles.
  • Resultados con comparación normativa: cómo se ubica el rendimiento respecto de personas de la misma edad y escolaridad, expresado de forma legible y no solo en números.
  • Conclusión: diagnóstico confirmado, descartado, o —cuando corresponde— qué falta para poder decidir. Con los criterios que se cumplen y los que no.
  • Diagnóstico diferencial: qué otras explicaciones se consideraron y por qué se descartaron. Es la parte que un médico o un colega va a leer primero.
  • Recomendaciones separadas por destino, que es lo que explicamos abajo.
  • Qué revisar y cuándo: si algo queda abierto, cuándo conviene volver a mirarlo.

Las tres secciones, y para qué sirve cada una

Esta es la parte que hace que el informe se use en vez de guardarse. Cada destinatario necesita cosas distintas, y mezclarlas en un solo bloque de texto es la razón por la que tantos informes no sirven.

SecciónPara quiénQué contieneQué se puede hacer con ella
EducativaColegio, universidad, docentesDiagnóstico, impacto concreto en el aprendizaje, y adecuaciones específicas redactadas en el formato que piden los trámites: tiempo adicional, ubicación, fragmentación de consignas, formato de evaluación.Presentarla al centro educativo para solicitar adecuaciones. El centro resuelve según la normativa vigente; esta sección es el sustento técnico.
MédicaPsiquiatra, neurólogo, neuropediatra, médico de cabeceraPerfil cognitivo con datos cuantitativos, diferencial considerado, comorbilidades detectadas y medidas de base para comparar más adelante. No incluye recomendación de fármacos ni de dosis.Llevarla a la consulta médica para que la decisión se tome con datos y no solo con el relato de la primera cita.
Laboral y personalVos, tu familia, y —si decidís compartirlo— tu trabajoQué implica el resultado en la vida cotidiana, qué estrategias tienen respaldo para este perfil, qué ajustes razonables pedir y cómo plantearlos.Organizar el día a día, y sostener una conversación en el trabajo con algo concreto en la mano en lugar de una explicación general.
Vos decidís qué se comparte y con quién. El informe es tuyo. Podemos preparar una versión resumida para un destinatario puntual si no querés entregar el documento completo, y no enviamos nada a terceros sin tu autorización por escrito: el secreto profesional es una obligación del Código de Ética del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica.

Formato, plazos y firma

  • Formato: documento digital firmado, más copia impresa si la necesitás para presentar.
  • Plazo: se entrega en la cita de devolución, que se agenda al terminar las pruebas, en general entre 1 y 3 semanas después de la última prueba. El plazo depende de cuántos instrumentos se aplicaron y de la complejidad del caso, y se confirma al cerrar la etapa de pruebas. No se entrega antes de tener el análisis terminado, y eso es a favor tuyo: un informe apurado es un informe que no se sostiene.
  • Idioma: español, y en inglés cuando se necesita, sin costo adicional. Sirve para trámites en el exterior, universidades fuera del país y empresas que piden la documentación en inglés. Pedilo al definir el alcance.
  • Vigencia: un informe no caduca, pero los datos cognitivos envejecen. Para trámites educativos suele pedirse uno reciente, y en niños el perfil cambia con el desarrollo. Conviene reevaluar si hay retroceso en los síntomas —o si aparecen dificultades nuevas— y, si no, cada 2 o 3 años. Una reevaluación es más corta y más barata que la evaluación inicial, porque ya existe la línea de base con la que comparar.

Lo que el informe no va a decir

  • No recomienda medicación — ni molécula, ni dosis, ni «conviene medicar». Esa decisión es médica y el informe está escrito para ayudarla, no para reemplazarla.
  • No garantiza un resultado de tratamiento. Donde hay una intervención propuesta, hay un objetivo medible y un punto de revisión, no una promesa.
  • No afirma un diagnóstico a partir de una sola prueba. Si los datos no alcanzan para concluir, el informe lo dice y explica qué falta. Es más útil que una conclusión forzada.

Si ya tenés un informe de otro lado

Pasa seguido: llega gente con una evaluación previa que no entiende, o que el colegio rechazó, o que se hizo hace años. Se puede revisar en consulta y decirte con franqueza si sirve como está, si alcanza con complementarlo con alguna prueba puntual, o si conviene rehacerlo. Volver a evaluar todo cuando no hace falta es gasto, no rigor.

Revisado por la Dra. Agustina Seiguer. Última actualización: 3 de octubre de 2026. Conocé quiénes somos