El TDAH en adultos está, a la vez, sobrediagnosticado en internet y subdiagnosticado en la clínica. Mucha gente llega habiendo leído todo y sin haber sido evaluada nunca. Esta página explica exactamente qué hacemos, qué mide cada parte y qué no puede medir.
Por qué no alcanza con un cuestionario
Los cuestionarios de tamizaje — el ASRS es el más conocido — están diseñados a propósito para no dejar pasar casos posibles. Eso los hace buenos para decidir si vale la pena consultar y malos para concluir: dan muchos falsos positivos, porque las preguntas describen experiencias que también produce la ansiedad, el insomnio, el estrés sostenido, un cuadro depresivo o una tiroides desajustada.
Y hay un problema adicional, específico de los adultos: el autoreporte retrospectivo es poco confiable. Se te pide recordar cómo eras a los ocho años, y la memoria reconstruye ese recuerdo según lo que creés hoy. Por eso la entrevista busca anclas concretas — boletines, comentarios de docentes, anécdotas repetidas en la familia, cambios de colegio, trabajos que no funcionaron — en lugar de impresiones generales.
Qué incluye la evaluación, parte por parte
1. Entrevista clínica y línea de vida
Es la parte más larga y la que más pesa. Reconstruimos la historia: infancia, escolaridad, adolescencia, vida laboral, relaciones, sueño, consumo, tratamientos previos. El objetivo es doble: buscar continuidad de las dificultades desde la infancia — requisito del diagnóstico, porque el TDAH es un trastorno del desarrollo y no aparece de adulto — y entender el nivel de deterioro real en tu vida hoy.
2. Cuestionarios validados, tuyos y de un informante
Se aplican escalas de síntomas actuales y retrospectivas de infancia, más medidas de funciones ejecutivas en la vida cotidiana. Cuando es posible, pedimos que una segunda persona que te conozca bien complete su versión. La discrepancia entre las dos miradas es información, no ruido: en TDAH es común subestimar algunas dificultades y sobreestimar otras.
3. Pruebas de rendimiento en realidad virtual
Acá está una de las diferencias de nuestra evaluación. En lugar de medir la atención solo con una tarea abstracta en un consultorio silencioso, usamos pruebas validadas que colocan a la persona en un entorno virtual con distractores realistas — ruido, movimiento, interrupciones — y registran el rendimiento de forma objetiva: aciertos, omisiones, respuestas impulsivas, variabilidad en el tiempo de reacción y actividad motora.
Eso importa por una razón práctica: mucha gente con TDAH rinde razonablemente bien en una sala sin estímulos y se desarma en un entorno real. Una prueba que no tiene distractores no ve ese problema. Son, además, datos que no dependen de lo que la persona cree sobre sí misma, lo que las vuelve especialmente útiles cuando el autoreporte está teñido por años de frustración o por haber leído mucho sobre el tema.
4. Electroencefalografía con mapeo cerebral 3D, cuando aporta
Registramos la actividad eléctrica cerebral con 19 canales y la comparamos con bases normativas por edad. Sirve para caracterizar patrones de activación y para tener una medida de base contra la cual comparar más adelante si se inicia un entrenamiento.
5. Descarte de lo demás
Esta parte no tiene nombre técnico llamativo y es la que más cambia conclusiones. Antes de atribuir las dificultades al TDAH hay que mirar sueño, ansiedad, ánimo, consumo de alcohol y sustancias, estrés laboral, dolor crónico, medicación en curso y antecedentes médicos. Muchas evaluaciones fallan no por falta de tecnología, sino por saltarse esto.
Qué se confunde con TDAH
La evaluación diferencial existe porque estas cosas producen síntomas casi idénticos, y el tratamiento de cada una es distinto:
| Cuadro | En qué se parece | Qué lo distingue |
|---|---|---|
| Ansiedad | Dificultad para concentrarse, inquietud, mente acelerada, irritabilidad. | La inatención aparece junto con preocupación anticipatoria y síntomas físicos, y fluctúa con el nivel de ansiedad; en TDAH es estable y viene desde la infancia. |
| Depresión | Falla de memoria y atención, lentitud, dificultad para iniciar tareas. | Tiene inicio identificable y va con ánimo bajo, anhedonia y cambios de sueño y apetito. La inatención mejora cuando mejora el ánimo. |
| Sueño insuficiente o apnea | Inatención, irritabilidad, memoria de trabajo pobre, somnolencia. | Mejora con tratamiento del sueño. Es una de las causas más frecuentes y más pasadas por alto; conviene descartarla siempre. |
| Estrés sostenido y agotamiento | Olvidos, dispersión, sensación de no dar más. | Correlaciona con la carga actual y tiene un antes. Si hay un antes claro en el que no pasaba, no es TDAH. |
| Causas médicas | Fatiga cognitiva, lentitud, olvidos. | Tiroides, anemia, déficits nutricionales y otras condiciones se descartan con estudios médicos. Por eso pedimos los estudios recientes y referimos cuando hace falta. |
| Altas capacidades y aburrimiento | Desconexión en tareas repetitivas, bajo rendimiento con buena capacidad. | El rendimiento se sostiene cuando la tarea interesa y hay demanda alta; en TDAH la dificultad persiste incluso con motivación. |
Para quién tiene sentido esta evaluación
- Adultos que se reconocen en el cuadro y nunca fueron evaluados, con dificultades que se sostienen desde siempre y no desde este año.
- Personas en tratamiento por ansiedad o depresión que no mejora lo esperado, donde vale preguntarse si hay un TDAH de base sin atender.
- Quien necesita respaldo técnico para pedir adecuaciones en la universidad o ajustes razonables en el trabajo.
- Profesionales con alta demanda cognitiva que rinden pero a un costo personal muy alto, y quieren entender por qué.
- Adultos con un diagnóstico previo hecho sin evaluación formal, que quieren confirmarlo o revisarlo antes de decidir un tratamiento.
- Padres y madres que, al evaluar a un hijo, se reconocen en lo que están leyendo. Es frecuentísimo, y es un buen motivo para consultar.
Qué te llevás
Una cita de devolución en la que se explica cada resultado en lenguaje entendible, y un informe escrito y firmado que incluye el perfil cognitivo con comparación normativa, la conclusión diagnóstica — confirmada, descartada o con lo que falta para decidir —, recomendaciones concretas, y secciones escritas específicamente para lo que vayas a hacer después: presentar en la universidad o el trabajo, o llevarle datos al médico tratante.
Cuánto cuesta y cómo se agenda
El costo depende del alcance, y el alcance se define en la primera consulta. No publicamos una cifra suelta porque una evaluación de tres pruebas y una de ocho no cuestan lo mismo, y preferimos decirte el costo de tu caso por escrito antes de que agendes nada. Para arrancar, escribinos por WhatsApp contando en dos líneas qué está pasando.